jueves, 6 de septiembre de 2007

HENRY JAMES


Lamb House se encuentra en Rye, una pequeña población de Sussex. La mansión fue construida por la familia más poderosa de la región en el siglo XVIII. Sin embargo, su hogar sería más conocido posteriormente por ser la casa del expatriado y brillante escritor norteamericano Henry James durante su última y más compleja etapa literaria.

Mr. James adoraba su jardín, sentirse en el campo, rodeado de naturaleza, de paz por ese motivo obligaba siempre al servicio a cuidarlo con demasiada pulcritud, tanta, que incluso, sus más cercanos amigos, pensábamos que un día su jardín se convertiría en un vivo museo.
Era extremadamente hospitalario, aunque en mi opinión, exageraba con las normas y costumbres hospitalarias. Una vez le oí criticar al pobre Flaubert por haberles recibido en ropa de trabajo, algo que en Francia se consideraba honroso y como una forma de recibirlos más cordialmente y darles su entera confianza e intimidad.
Sin embargo, su casa siempre contaba con un gran número de ilustres invitados. Se enaltecía de ver a sus invitados disfrutando y era todo un honor tenerlo de anfitrión. Por su casa pasaron H.G Wells, Rudyard Kipling, Max Beerbohm, Edith Wharton y otras muchas ilustres figuras de la literatura contemporánea. Como disfrutábamos de sus charlas y sus magnificas observaciones aunque en ocasiones, sus frases eran tan largas que apenas comprendíamos el significado de sus frases que combinaba con una entonación grave, lenta y plana. Siempre le mirábamos atentamente aunque entre nosotros sabíamos que todos o la gran mayoría ignorábamos si nos estaba haciendo un comentario, una crítica, un chiste o una pregunta. Algunas veces nos reíamos pero con discreción pues todos temíamos que su fuerte temperamento estallase o que simplemente nos reprochase nuestra ignorancia del uso de la lengua inglesa. Aún así, muchos de sus amigos intentaban entender sus palabras y le revoloteaban alrededor cuales moscas buscando la amistad con el genio y alabando sus magnificas obras para que así el leyera las de ellos. Algunas de estas amistades serían conocidos escritores más tarde y por ello no creo conveniente revelar su nombre.
Más concretamente, uno de estos aduladores, le perseguía constantemente y siempre andaba pidiéndole al genio que le contara alguna anécdota de sus viajes por Europa, alguna crítica sobre algún escritor de moda. Este adulador le perseguía en sus largos paseos, en ocasiones de tres y cuatro horas, por la carretera que llevaba a Rye, acompañado de su fiel can y su mayordomo.
Una tarde, intentando esquivar a este pesado adulador y lisonjero joven vecino, intentó Henry James saltar por el jardín, aun así el joven consiguió darle alcance en la mitad del camino. El viejo y hosco escritor no quiso ser descortés y maleducado con uno de sus asiduos halagadores pero no pudo evitar mostrar su enfado a través de un monólogo de más de cinco minutos sobre la buena educación y la cortesía. Durante ese monólogo, el novelista, estaba tan enfrascado en su discurso que no notó que su querida mascota, que estaba sujeta a el por una correa enganchada a su inseparable bastón, daba vueltas a alrededor de el y el bastón. Su adulador y el mayordomo, querían explicarle y hablarle, acerca de lo que estaba pasando; pero la mano amenazadora de Henry James, les acallaba en su intento de evitar una terrible desgracia. Cuando acabó su discurso intentó moverse hacia delante y cuando adelanto un pie sobre el otro, se encontró inmovilizado y cayó de bruces contra el suelo. Estaba tan furioso que se volvió hacia su joven adulador y le dijo: ”¡ Es usted dolorosamente joven pero a la edad que ya alcanzado, si es que no antes, jugar a tales jueguecitos es una imbecilidad!¡Una IMBECILIDAD!”

El pobre adulador quedó desolado, sabía que su maestro estaba muy enfadado, aunque no entendía la razón, ni el significado de sus palabras.

Lourdes Lozano de la Mota


3 comentarios:

Lourdes Lozano de la Mota dijo...

Esta historia está basada en un hecho verídico, es cierto lo que le ocurrió con su querido perro Maximiliam, al que tanto cuidaba.
Espero que os guste. Además es un buen regalo de cumpleaños, pues cumplo 26 el sábado.

Besos

Lourdes Lozano de la Mota dijo...

Por cierto aquí os doy una dirección de una fotonovela en la que os vais a reir y donde hago un pequeño papelito

Francisco Casoledo dijo...

Estimados amigos:

Me ha encantado esta entrada y me gustaría compartir con vosotros l que tengo en mi blog sobre Lamb House:
http://franciscocasoledo.blogspot.com/2008/08/un-instante-perfecto.html

Por cierto, ¿ese sombero era de Henry James?

Un saludo