lunes, 13 de noviembre de 2006

EL SAVOY


Reseña sobre José Luis Alvite.

Historias del Savoy
José Luis Alvite
Ézaro. Madrid, 2004. 189 págs, 16 euros

De José Luis Alvite –periodista y empleado de banca–, este tipo que se siente como nadie en un bolero, que no desea destacar de su curriculum más que sus sueños y el cansancio, dicen sus amigos que es un sentimental que intenta disimularlo “con el golpe seco y crudo de tipos imposibles, perdedores todos, a los que siempre les sientan mejor las balas que las rosas” . Y dicen que esa suerte de malditismo terminal que reparte en sus columnas, en sus observaciones, en sus comentarios ácidos sobre la realidad, sobre la actualidad, impregna sus observaciones de una lucidez imposible de despejar. Que retrata lo sórdido con tal suerte de aforismos y metáforas imposibles que es un placer degustarle.

Del Savoy, ese local nocturno, “mezcla de music hall y casa de comidas”, dice él mismo que es un submundo a la vez sedante y moral, une espacio para masticar paradojas, una “manera feliz de sobrellevar la tragedia”. Es, ciertamente, una creación de su imaginación, una cornisa desde la que otear el mundo; un lugar donde habitan los que no esperan gran cosa de la vida, donde rigen ideales, más que ideas, donde la realidad duele menos, donde desaguar, sin pudor, los sentimientos.

De sus relatos, descarnadamente lúcidos, obsesivamente sórdidos, canallas y sublimes, llenos de imágenes y malabarismos verbales, de acertada expresividad, de asombrosas greguerías, diremos que la degustación vale la pena, y que no podemos sino secundar la idea de que son literatura que tiene lugar en la prensa. Sólo añadir, repetir, las palabras que el Alvite autor, narrador y protagonista de excepción del Savoy, dedica a uno de esos tipos fascinantes que paran en su local: “Al, eres un personaje, y los personajes no se merecen un reproche sino una crítica literaria”.

Pilar CASTRO

2 comentarios:

Encantada en el bosque dijo...

Escuchaba sus Crónicas desde el Savoy en la Radio y creo que es alta literatura. Descripciones como aquella en la que hablaba de un "tipo" tan gris que parecía que llevaba sus propias cenizas en el maletín que siempre le acompañaba.
Coincido con vosotros, absolutamente imprescindible José Luis Alvite.

Anónimo dijo...

simplemente un tipo genial,larga vida amigo